
Ya era hora, la verdad… Por fin, el fin de semana pasado terminé este libro que había empezado hace demasiado tiempo, y cuyo curso se vio parado debido sobre todo a la desaparición de mis largas estancias en transporte público. “No hay mal que por bien no venga”, dicen, sólo que en este caso es justo al revés.
Libro no demasiado extenso (152 páginas con letra pequeña en la edición que yo he leído), cuyo argumento seguramente muchos conozcáis por haber leído el libro, o por haber visto la película basada en el mismo: Alex, un adolescente que dedica su tiempo libre a la ultraviolencia con un grupo de colegas, acaba siendo apresado y sometido a un curioso método para que consiga aborrecer la violencia. El revolucionario método (nunca antes probado con nadie) termina dando resultado sobre Alex, y en poco tiempo se ve como el joven huye de toda situación/pensamiento violento, con tal de no sentir malestar.
El quid de la historia es, sin duda, el debate moral que se plantea en torno a la libertad que debe tener cada individuo para actuar libremente. ¿Qué es preferible, actuar bien por obligación, o actuar mal pero libremente?. En este sentido, me gusta cómo está planteada la historia, y cómo se desarrolla todo ello por medio del protagonista y de cómo lo tratan las personas de su alrededor.
El libro se lee bastante rápido si lo haces de forma continuada; ya sé que suena un poco raro que yo – que he tardado meses en acabarlo – diga esto, pero es que si considero el tiempo real dedicado, puedo decir que leí casi del tirón la primera parte (salvo algunas páginas sueltas en ratos de piscina poco provechosos), y las otras dos juntas de una sentada (en una sola tarde). Sí tengo que decir que no son igual de extensas las tres partes: aunque divididas las tres en siete capítulos cada una, la primera parte supone prácticamente la mitad del libro, y para mi se hace más pesada que las otras dos por el tipo de acontecimientos que se describen. No sé si esta impresión mía está muy influenciada por el hecho de haber dedicado tanto tiempo de forma irregular a esa primera parte, pero a pesar de esto, sí creo que lo mejor del libro está a partir del final de ésta.
Asimismo, el autor del libro advierte por medio del prólogo en la diferencia entre la versión original del mismo y la versión norteamericana, en la cual, parece ser, está basada la película de Stanley Kubrik (película que tengo intención de ver en breve): a la versión norteamericana le falta el último capítulo de la tercera parte, de modo que el final de la historia es radicalmente distinto. No diré cuál es la diferencia para no adelantar nada a aquellos que no hayáis leído el libro (bastante he adelantado ya en el argumento), pero realmente, a mi ese último capítulo me parece fundamental para darle una completitud a la historia.
Una curiosidad del libro es el lenguaje empleado: el protagonista narra los hechos en primera persona en la jerga Nasdat, un lenguaje ficticio usado por los adolescentes, y que está formado por palabras de origen ruso e inventadas por el propio autor. Al principio se hace raro leer así, y resulta algo costoso tener que estar buscando cada poco el significado de determinadas palabras o expresiones; sin embargo, conforme vas avanzando en la lectura, te vas acostumbrando a esta jerga, y vas reteniendo palabras que aparecen muy a menudo o simplemente consigues sacarlas todas por contexto. Por eso, para mi no ha supuesto inconveniente ni trastorno alguno este hecho. Al principio sí se me hacía más cuesta arriba, pero pronto te acostumbras a ello.
Y nada, una vez acabado este libro, tenía pensado empezar con El Club de la Lucha, el cual no tengo en casa, así que tengo dos opciones: comprarlo (creo que será lo que haré) o cogerlo de alguna biblioteca pública (opción que me da un poco de pereza porque no me pilla ninguna de paso en ninguna de mis situaciones cotidianas). Lo que sí voy a hacer en breve es ver la adaptación cinematográfica de La Naranja Mecánica, a ver qué me parece. En unas semanas tendréis reseña en la sección de La Película de la Semana, y digo en unas semanas porque el orden que sigo para escribir en esa sección está basado en el orden en que he ido viendo las películas, y hasta el momento ya hay muchas por delante :D
¡Hasta la próxima!